ME HE ENCONTRADO UN POLLUELO, ¿QUE HAGO?

Con el comienzo de la primavera los pájaros inician su proceso de reproducción, se emparejan y se dedican a la dura tarea de sacar adelante una nueva prole. En ocasiones, este proceso lo repiten dos veces cada año.

Una vez que los pollos salen del huevo, pasan unas semanas creciendo en el nido hasta que, por fin, pueden volar y marchar de casa.

Este momento de la crianza coincide con otro de mucha actividad de las personas en el campo. La mejoría del tiempo, el cambio de hora que prolonga las horas de luz y la aparición de hojas en los árboles y de flores, hacen que salgamos más a disfrutar del campo. Muchas veces, cuando en esos paseos nos encontramos con pollos de pájaros en el suelo, nuestro primer instinto suele ser protector: pobrecito, se habrá caído del nido, esta huérfano, tengo que ayudarle, son pensamientos que nos suelen pasar rápidamente por la cabeza.

La pregunta es: ¿sabremos reaccionar de forma adecuada ante una situación así? Siempre actuando desde la buena fe, hay personas que se lo llevan a casa para tratar de cuidarlo, alimentarlo y posteriormente devolverlo a su medio natural. Pero esto no es lo mejor que podemos hacer por ellos.

Estos pollos que nos encontramos en el suelo y que apenas pueden volar deberíamos dejarlos donde están. Normalmente son crías que se cayeron del nido. Pero eso no quiere decir que estén abandonados, muchas veces los padres les siguen alimentando aunque estén fuera del nido, en alguna de las ramas que quedan por debajo del mismo o incluso en el suelo. También existen los pollos volantones: son crías bastante avanzadas que pueden haber caído del nido en su ejercitación de los músculos alares o en algún vuelo de práctica.

Pero no todos los casos son así: hay aves nidífugas que nacen con plumón y los ojos abiertos, lo que les permite una cierta independencia, al ser capaces de regular su temperatura corporal. Lógicamente los padres siempre están pendientes de ellas, aunque no les veamos cerca, pero en ocasiones podemos pensar que están perdidas o abandonadas.

Distinto sería el caso de encontrarnos un pollo con poco plumón, ya que no son capaces de generar calor. En esos casos los padres solo podrían alimentarlo, pero no les darían ese calor necesario. Aunque nos dé mucha pena, nunca deberíamos llevárnoslo a casa para tratar de criarlo nosotros, menos aún alimentarlo con pan y leche como se ha visto en algunas películas, ¡los pájaros no toman leche en libertad!

En este último caso lo mejor es contactar con un centro de recuperación de fauna o con alguna autoridad competente como el SEPRONA; ellos sabrán cómo actuar y te dirán qué es lo que debes hacer.

Puedes encontrar más información sobre la imagen y lo que os contamos en la web de Spring Alive.

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