Categoria : educación ambiental

¡¡No todas son golondrinas!!

Ahora que estamos elverano está a la vuelta de la esquina, habréis visto que han llegado a nuestras ciudades, pueblos y campos los grandes acróbatas del aire: las golondrinas.

Estas aves son expertas cazadoras de insectos, algunos de ellos tan molestos como moscas y mosquitos. De hecho, pueden llegar a cazar unos 150g de insectos al día, lo que supondría ¡casi 55 kilos al año! A nosotros nos parece un motivo más que suficiente para ayudar en la conservación de estas especies. Por otro lado, siempre resulta entretenido verlas volar y hacer esas cabriolas en el aire. ¿No os parece?

Pero… no todas las “golondrinas” que vemos volar pertenecen a la misma especie. Las nueve especies que encontramos en la Península Ibérica (más una que sólo encontramos en las Islas Canarias) se distribuyen en tres grupos: aviones, golondrinas y vencejos.

Se parecen mucho entre ellas, todas son rápidas y dadas a las piruetas, además de tener costumbres parecidas a la hora de anidar y sólo nos visitan durante el buen tiempo: vienen en primavera y se marchan al terminar el verano. La única especie que vive en la península todo el año es el avión roquero.

Os contamos cómo distinguirlas, con ayuda de las ilustraciones de Marco Nunes Correia y una acuarela de J.A. Sencianes Ortega.

 

Aviones

Avión roquero y avión zapador

Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris)

Su nombre científico hace referencia al lugar donde construye sus nidos: paredes rocosas, puentes, presas.

Descripción: de coloración uniforme en la parte superior, con un tono marrón ceniza, la parte inferior es más clara, salvo una banda oscura en las alas. La cola es corta y cuadrada y, cuando está abierta, se pueden ver en la parte inferior las manchas blancas de sus plumas.

Nidos: construidos con barro y forrados en su interior con plumas, tienen forma de taza y suelen ser solitarios.

 

Avión zapador (Riparia riparia)

El más pequeño de los aviones presentes en la península.

Descripción: al igual que el avión roquero, la parte superior es de color marrón apagado y uniforme. La parte inferior es blanca, salvo una franja pectoral parda que cubre la garganta y los laterales. La cola está algo ahorquillada, pero no tienen manchas blancas.

Nidos: al contrario que las otras especies, no son de barro sino agujeros que realizan en taludes terrosos.

 

Golondrinas 1

Golondrinas común y dáurica y avión común

Avión común (Delichron urbicum)

Es, con gran diferencia, la especie más abundante de todas las que vamos a ver. Debe su nombre científico a su habitual presencia en las ciudades.

Descripción: es negro azulado en la parte superior salvo el obispillo (la parte que queda por encima de la cola), que es blanco. La parte inferior es completamente blanca. La cola, negra, está menos escotada que en otras especies.

Nidos: están construidos bajo los aleros de los tejados, en puentes, presas, etc; son de barro, con forma de cuenco y tienen una pequeña abertura en la parte superior. Frecuentemente forman colonias.

 

Golondrina común (Hirundo rustica)

Es la mayor de las dos especies de golondrinas y es muy común en todo el territorio nacional.

Descripción: lo más característico es la mancha rojiza que abarca desde la frente a la garganta. El dorso es negro, con brillos azulados. La parte inferior es blanca (hembras) o color crema o rojizo (machos y algunas hembras), salvo un collar pectoral negro. La cola está fuertemente ahorquillada, con las plumas exteriores (rectrices externas) muy finas y alargadas y es de color negro, unas manchas blancas en la parte central.

Nidos: son de barro, con forma de media taza y están situados bajo los aleros de edificios o entre las vigas de las cuadras.

 

Golondrina dáurica (Cecropis daurica)

Parecida a la golondrina común, es habitual encontrarla alejada del hombre, en áreas rocosas.

Descripción: se diferencia de la golondrina común en el tono rojizo y blanco del obispillo (la zona donde nace la cola). La mancha roja de la cabeza se extiende por la nuca, dejando la garganta blanca y un capirote negro azulado. El resto del dorso es del mismo color oscuro. La parte inferior es blanquecina. La cola, negra, no presenta manchas blancas.

Nidos: son de barro, con forma de media botella y los instala bajo puentes o ruinas de edificios. También anidan en pequeñas cavidades rocosas.

 

Pasamos al grupo de los vencejos, que se caracterizan por la espectacular envergadura de sus alas (longitud de una punta a otra de las alas, cuando están extendidas, en vuelo).

El nombre científico del género, Apus, se refiere al griego antiguo “apous”, que quiere decir “sin pies”, como referencia a su completa adaptación a la vida aérea. Originariamente, el nombre en español era “oncejo”, en referencia a la forma de hoz de las alas en vuelo.

Uno de los rasgos más peculiares de este grupo de aves es que pasan la mayor parte del tiempo en el aire, volando. Sólo se posan para la puesta de huevos, su incubación y la crianza de los pollos.

 

Vencejos 1

Vencejo común y vencejo pálido.

Vencejo común (Apus apus)

Es la especie de vencejos más común en la península.

Descripción: su plumaje es completamente oscuro salvo la garganta, que es algo pálida. La cola está ahorquillada y las alas son largas, estrechas y acabadas en punta, con forma de hoz.

Nidos: los instalan en huecos y grietas de roquedos pero también de edificios.

 

Vencejo pálido (Apus oallidus)

Es tan parecido al vencejo común, que puede resultar difícil identificarlo correctamente.

Descripción: de coloración parda pero más clara que la que presenta el vencejo común, la mancha blanquecina de la garganta está más extendida. Las alas son más cortas y algo menos afiladas. La cola también es más corta y menos ahorquillada.

Nidos: anida en acantilados de la costa pero también edificios o puentes.

 

Vencejos 2

Vencejo real

Vencejo real (Apus melba)

Es el vencejo de mayor tamaño de los que hay en la península, con más de 50 cm de envergadura y el de vuelo más lento.

Descripción: de plumaje también oscuro, tiene la parte inferior blanca salvo una franja pectoral parda. Las alas son largas y estrechas y la cola está ligeramente ahorquillada.

Nidos: anida en grietas de rocas y edificios altos.

 

Vencejo cafre

Vencejo cafre.

Vencejo cafre (Apus caffer)

Además de ser el de menor tamaño, es el más escaso de los vencejos que visitan la península. Ausente en Asturias.

Descripción: el plumaje es de color pardo uniforme, salvo la rabadilla y la garganta, que son blancas. Las alas tienen una pequeña banda blanca en el borde posterior de las plumas más cercanas al cuerpo (secundarias)

Nidos: ocupa los nidos de las golondrinas dáuricas y adorna la entrada de los mismos con plumas blancas.

 

Mencionaremos también al vencejo unicolor (Apus unicolor), especie habitual en las Islas Canarias y de menor tamaño que el vencejo común. Su plumaje es de color pardo uniforme y tiene la garganta oscura.

Y tú, ¿cuál de las anteriores especies ves en la zona donde vives? ¿Alguna vez has visto alguna de ellas en el campo? ¿Cuál es la que más te gusta?

Así se desarrolló el curso de iniciación a la ornitología en Bejes

El pasado fin de semana, del 26 al 28 de mayo, impartimos un curso de iniciación a la ornitología en el Albergue La Aldea de Bejes. Los objetivos del curso eran aprender a identificar aves, conocer un poco acerca del mundo de estos animales tan necesarios y, sobre todo, pasar un fin de semana en contacto con la naturaleza.

Bejes

Bejes, al amanecer

La organización corría a cargo de Begoña y Miguel, que se encargaron de que todo estuviese a punto. Gestionan el albergue de Bejes, un pueblecito fantástico en la vertiente cántabra de los Picos de Europa. Recomendamos a todo el mundo que pase unos días por allí, saldrá encantado. Tuvieron todo muy bien organizado, incluso los horarios de lluvia, que al producirse de noche, no impidió nunca la actividad en el exterior. Begoña se encargó de los banquetes, no se puede llamar de otra forma a esos platos tan ricos y abundantes que nos preparó. Por su parte, Miguel nos hizo de guía por los montes próximos a Bejes, además de amenizar los ratos de ocio con infinidad de anécdotas y graciosos toques de humor.

Este curso se dirigía a personas con inquietud por conocer un poco acerca de nuestros vecinos alados, pero también se apuntaron Luis y Gabriela, que ya saben mucho de aves y decidieron disfrutar del fin de semana en un entorno nuevo, intentando ver algunos pájaros que no tenían en su lista de avistamientos.

Observando buitres

Observando un nido de buitres, al otro lado del valle.

El resto de participantes, Isa, Pepe, Susi, Paco y Yolanda eran primerizos en estas artes. Nuestra mayor preocupación era que aprendiesen cómo iniciarse y a la vez pasaran un fin de semana divertido. Los temas a tratar eran: cómo usar los prismáticos, cómo manejar las guías de aves y grandes dosis de paseos por el monte para poner en práctica toda la teoría aprendida en el albergue.

Una característica que tienen los pájaros de bosque es su capacidad para no estar quietos más de tres segundos en una ramita, lo cual hace mucho más difícil la identificación, sobre todo cuando estás aprendiendo y no te da tiempo a ver prácticamente ningún detalle del pájaro. A veces ni tan siquiera les daba tiempo de localizar al pájaro a través de los prismáticos. Pero, en algunas ocasiones, hubo ciertos individuos que decidieron colaborar para que los principiantes pudiesen practicar a identificarlos, viendo detalles que luego les ayudaban a encontrarlos en las guías.

Consultado la guía de aves

Consultando la guía de pájaros. ¡Trabajo en equipo!

Cuando ésto se producía, se daba un momento mágico: las caras de los participantes se iluminaban al saber que habían acertado en su identificación. Hubo otros momentos en que no acertaron, es lo normal al principio, pero incluso en muchos de esos momentos estuvieron disfrutando de poder conocer tantas cosas de estas aves en las que antes no se habían fijado.

Recuerdo un pinzón que se quedó posando en un árbol muy próximo a nosotros, tan tranquilo que dio tiempo de montar el telescopio terrestre, apuntarle, enfocarlo y todos pudimos observarle a través de esta lente. Pudieron apreciar al detalle las coloraciones del plumaje, su pico y sus ojos. Parecía que estaba contratado por la organización para realizar esa actuación. En ese momento, los ojos de los participantes se iluminaban al dejar libre el telescopio para el turno siguiente. Los comentarios de todos al terminar la observación eran muy motivadores a seguir buscando y observando.

Pinzón vulgar

Un pinzón descansa en la rama de un plágano.

Finalmente, tras el banquete del domingo, se clausuró el curso con las despedidas de todos y las promesas de comprar una guía de aves y continuar con lo aprendido en el fin de semana. Por nuestra parte, hemos quedado encantados al conseguir que todos vuelvan a sus casas con una nueva forma de ver a nuestros vecinos alados y además hayan podido pasar dos días únicos en los Picos de Europa.

Esperamos que, tarde o temprano, volvamos a verles y nos cuenten nuevas vivencias de este mundillo que tantas satisfacciones te da.

Chochín

Chochín posado en unos cables.

A continuación os dejamos una lista de lo que pudimos ver, unos mejor que otros. Probablemente falte alguno en la lista:

– Alimoche común. Neophron percnopterus.

– Buitre leonado. Gyps fulvus.

– Águila real. Aquila chrysaetos.

– Vencejo común. Apus apus.

– Pico picapinos. Dendrocopos major.

– Golondrina común. Hirundo rustica.

– Avión roquero. Ptyonoprogne rupestris.

– Bisbita arbóreo. Anthus trivialis. Nos costó horrores identificarlo. Gracias, Luis!!

– Lavandera blanca. Motacilla alba.

– Mirlo-acuático europeo. Cinclus cinclus.

– Chochin común. Troglodytes troglodytes.

– Acentor común. Prunella modularis.

– Petirrojo europeo. Erithacus rubecula.

– Colirrojo tizón. Phoenicurus ochruros.

– Colirrojo real. Phoenicurus phoenicurus.

– Tarabilla común. Saxicola rubicola.

– Mirlo común. Turdus merula.

– Curruca capirotada. Sylvia atricapilla.

– Mosquitero común. Phylloscopus collybita.

– Papamoscas gris. Muscicapa striata.

– Herrerillo común. Cyanistes caeruleus.

– Carbonero común. Parus major.

– Trepador azul. Sitta europea.

– Agateador común. Certhia brachydactyla.

– Urraca. Pica pica.

– Corneja común. Corvus corone.

– Gorrión común. Passer domesticus.

– Pinzón vulgar. Fringilla coelebs.

– Serin verdecillo. Serinus serinus.

– Pardillo común. Carduelis cannabina.

– Camachuelo común. Pyrrhula pyrrhula.

PRIMER ENCUENTRO NACIONAL TURISMO DE OBSERVACIÓN DE LA NATURALEZA

Los días 19, 20 y 21 de mayo se celebró en Somiedo el www.encuentronaturewatch.com Desde el primer momento en que oímos hablar de él nos pareció tan interesante como necesario para el sector. Lo organizaban Luis Frechilla de www.daboecia.com   y Alfonso Polvorinos de www.elecoturista.com

Logo de Nature Watch

Logo de Nature Watch

La idea era crear un punto de encuentro de amantes de la naturaleza, ecoturistas, empresas de turismo de observación de fauna y  administraciones públicas. Todo esto cocinado con unas ponencias a cargo de personal muy cualificado y con unos contenidos muy trabajados. La salsa de este plato eran unas salidas en la madrugada para intentar ver osos y la proyección de la película Cantábrico. Los postres serían una mesa redonda para exponer los distintos puntos de vista del sector, así como buscar formas de evitar que se produzcan molestias a los animales observados.

Un participante buscando osos

Un participante buscando osos

Pensar en todo esto como una idea ya me parece una proeza pero, además, conseguir unir tantos esfuerzos y que la organización del evento fuese un completo éxito, creo que solo está al alcance de muy pocos.

Sala de ponencias

Sala de ponencias

Asistió gente de casi toda España. Todas las personas con las que hemos hablado, salieron encantados con el encuentro, diciendo maravillas de la organización, de las ponencias, de las salidas de campo, de la proyección de la película, incluso de la facilidad para encontrar alojamiento.

Mural con dibujos de pájaros

Mural con dibujos de pájaros

Nosotros asistimos como colaboradores; participamos con un taller de fabricación de cajas nido y otro de inicio en el mundo de la ornitología, para los niños del colegio de Pola de Somiedo. Además de los talleres intentamos ayudar en lo que se pudiera, pero hay reconocer que no fue necesario, estaba todo bajo control.

Niños mirando con prismáticos

Niños mirando con prismáticos

Por si esto fuese poco, se preocuparon de que no nos faltase nada, nos trataron como invitados de lujo. De verdad que fue un placer poder asistir a la materialización de esta estupenda idea a cargo de unos magos como Luis y Alfonso.

Muchas gracias por todo y, por favor, que no falten un 2º y hasta un 10º encuentro.

CURSO DE INICIACIÓN A LA ORNITOLOGÍA EN BEJES

Los próximos días 26, 27 y 28 de mayo vamos a estar en Bejes (Cantabria) impartiendo un curso de iniciación al mundo de la ornitología. Aprenderemos a usar los prismáticos, el telescopio terrestre y las guías de aves. En definitiva, aprenderemos a distinguir las aves más frecuentes de estos valles con los medios necesarios para ello.

Lo haremos en un aula preciosa, las montañas que rodean al pueblo de Bejes, en la comarca de Liebana. Se trata de un valle excavado por el río Corvera, que asciende desde la parte oriental del desfiladero de La Hermida y que forma parte de la frontera oriental natural del Parque Nacional de Picos de Europa.

Aldea de Bejes

Aldea de Bejes (Cantabria)

Ubicaremos el campamento en el albergue La Aldea, un sitio encantador que lleva una pareja muy maja. Ellos se encargaran de las comidas y del alojamiento, es algo que saben hacer muy bien. Puedes encontrar más información en Albergue La Aldea.

El viernes por la tarde lo emplearemos en conocernos todos los participantes, repartir los prismáticos que usará cada participante y explicar que haremos los días siguientes.

El sábado daremos pequeños paseos en varios tipos de ecosistemas: hayedos, robledales y pastos alpinos. Dependiendo de la meteorología comeremos en el albergue o aprovecharemos para llevar un picnic de forma que podamos disfrutar de más tiempo en el campo. Por la noche podremos disfrutar de una película relacionada con el mundo de las aves.

Bejes (Picos de Europa)

Alrededores de Bejes (Cantabria), en Picos de Europa.

El domingo aprovecharemos para ver las aves del río Corvera y del río Deva, en el desfiladero de La Hermida. Finalmente, comeremos en el albergue para despedirnos entre platos, comentando lo que hemos visto.

Durante el taller podremos aprender a distinguir entre los tipos de chovas o entre los buitres leonados y los alimoches. Descubriremos cómo diferenciar algunos de los pájaros que nos rodean, de qué se alimentan o si se marcharan después del verano a tierras más cálidas.

Aunque el curso es para iniciación, si tú ya entiendes de aves apúntate y disfrutarás de las aves de esta zona.

Los prismáticos y las guías de aves las prestamos nosotros; si tienes cámara fotográfica, tráetela. Es aconsejable llevar calzado cerrado, sombrero, crema solar y agua.

Los precios son los siguientes:

Curso + pensión completa: 125€

Solo curso: 70€

Plazas limitadas.

Para obtener más información y realizar las reservas: 942 733 561 / 628 736 966

¡Os esperamos!

ME HE ENCONTRADO UN POLLUELO, ¿QUE HAGO?

Con el comienzo de la primavera los pájaros inician su proceso de reproducción, se emparejan y se dedican a la dura tarea de sacar adelante una nueva prole. En ocasiones, este proceso lo repiten dos veces cada año.

Una vez que los pollos salen del huevo, pasan unas semanas creciendo en el nido hasta que, por fin, pueden volar y marchar de casa.

Este momento de la crianza coincide con otro de mucha actividad de las personas en el campo. La mejoría del tiempo, el cambio de hora que prolonga las horas de luz y la aparición de hojas en los árboles y de flores, hacen que salgamos más a disfrutar del campo. Muchas veces, cuando en esos paseos nos encontramos con pollos de pájaros en el suelo, nuestro primer instinto suele ser protector: pobrecito, se habrá caído del nido, esta huérfano, tengo que ayudarle, son pensamientos que nos suelen pasar rápidamente por la cabeza.

La pregunta es: ¿sabremos reaccionar de forma adecuada ante una situación así? Siempre actuando desde la buena fe, hay personas que se lo llevan a casa para tratar de cuidarlo, alimentarlo y posteriormente devolverlo a su medio natural. Pero esto no es lo mejor que podemos hacer por ellos.

Estos pollos que nos encontramos en el suelo y que apenas pueden volar deberíamos dejarlos donde están. Normalmente son crías que se cayeron del nido. Pero eso no quiere decir que estén abandonados, muchas veces los padres les siguen alimentando aunque estén fuera del nido, en alguna de las ramas que quedan por debajo del mismo o incluso en el suelo. También existen los pollos volantones: son crías bastante avanzadas que pueden haber caído del nido en su ejercitación de los músculos alares o en algún vuelo de práctica.

Pero no todos los casos son así: hay aves nidífugas que nacen con plumón y los ojos abiertos, lo que les permite una cierta independencia, al ser capaces de regular su temperatura corporal. Lógicamente los padres siempre están pendientes de ellas, aunque no les veamos cerca, pero en ocasiones podemos pensar que están perdidas o abandonadas.

Distinto sería el caso de encontrarnos un pollo con poco plumón, ya que no son capaces de generar calor. En esos casos los padres solo podrían alimentarlo, pero no les darían ese calor necesario. Aunque nos dé mucha pena, nunca deberíamos llevárnoslo a casa para tratar de criarlo nosotros, menos aún alimentarlo con pan y leche como se ha visto en algunas películas, ¡los pájaros no toman leche en libertad!

En este último caso lo mejor es contactar con un centro de recuperación de fauna o con alguna autoridad competente como el SEPRONA; ellos sabrán cómo actuar y te dirán qué es lo que debes hacer.

Puedes encontrar más información sobre la imagen y lo que os contamos en la web de Spring Alive.

TODA UNA EXPERIENCIA EN UN COLE

Queremos contaros la experiencia que hemos tenido en el CEIP Tudela Veguin, un pequeño colegio que recibe los niños de la zona. Se trataba de hacer dos talleres con TODOS los niños del Centro: 11 niños de infantil, 12 de 1º y 2º de Primaria y 15 de 3º, 4º, 5º y 6º de Primaria. Ya de entrada nos llamó mucho la atención el interés de José Manuel, director del colegio: estaba ilusionado con lo que le ofrecíamos, se nota que vive la profesión, perdón, la vocación.

Por nuestra parte, no sabíamos cómo se nos iba a dar este formato; con tantos niños mezclados, la verdad es que estábamos un poco inquietos, por no usar términos escatológicos. Eso por no hablar del hecho de enfrentarnos a dar los talleres con niños de 3 años, que los pobres apenas pueden sujetar los bolígrafos.

Monitora explicando en un taller de cajas nido

Una monitora explica una fase de la construcción de una caja nido

El taller se componía de dos partes: el primer día construiríamos 10 cajas nido entre todos los alumnos, divididos en dos grupos, infantil, 1º y 2º de una vez y el resto en otro grupo. El segundo día colgaríamos tres cajas, una correspondiente a cada ciclo, elegidas por votación de los participantes; después de colocar las cajas daríamos un paseo ornitológico.

Cuando se presentaron todos los niños del primer grupo aparecieron los primeros sudores fríos. ¿Cómo se maneja a un grupo tan dispar? ¿Cómo les cuentas tu temario y consigues llamar su atención? Y, la más importante, ¿dónde está el servicio?

Nos dejaron utilizar el aula de música para realizar los talleres, nosotros pensábamos que mucha música habría que poner para calmar a esas fieras. Acompañando a los niños vinieron sus profesoras y en un momento el aula se llenó de gente. Desde este momento tenemos que dar las gracias a todas las docentes del Centro, no habría sido lo mismo sin su valiosa y generosa aportación.

Niños haciendo cajas nido

Las profesoras supervisan a los niños mientras fabrican las cajas

Curiosamente, el arranque fue muy tranquilo. Nuestro método es intercalar videos con la fabricación de las cajas, para que no se cansen mucho y aguanten las dos horas de taller sin que se les haga pesado.

A medida que íbamos avanzando en las cajas nos íbamos tranquilizando, ya no tartamudeábamos tanto y nos fluían mejor las palabras. Veíamos que los niños se centraban con mucho interés en esta actividad. Las profesoras, que les conocen a la perfección, no paraban de colaborar echando una mano donde no llegábamos nosotros. Llegamos a ver incluso sonrisas en los rostros de los niños.

Niños haciendo cajas nido

Los niños pintan las cajas en varios grupos

La experiencia con el segundo grupo fue mucho más tranquila, no tuvimos que utilizar más medicamento para calmar nuestros nervios. Hicieron sus cajas con mucho interés, además no paraban de hacer preguntas acerca de los videos que les poníamos.

Finalmente se realizó la votación para elegir la mejor caja de cada grupo, que sería la que se colocaría en el siguiente día.

Cajas nido pintadas

Estas son algunas de las cajas que pintaron

El segundo día teníamos que salir a colocar las cajas y a dar un paseo donde pudieran iniciarse en el mundo ornitológico. Esta vez se dividieron en tres grupos: infantiles en uno, 1º y2º en otro y resto en otro.

Primero fue el turno de los mayores; como era de esperar, mostraron mucho interés en manejar los prismáticos y disfrutaron mucho al usar el telescopio terrestre. Regresamos al centro con la misión cumplida: disfrute y aprendizaje de una tacada.

Grupo de niños junto a caja nido colgada

Un grupo de niños posa junto a una caja nido que han colocado en un árbol

Con los de primero y segundo también iba a ser fácil, están en esa edad en que casi todo les llama la atención. Colocamos la caja en otro árbol y luego comenzaron las peleas para ver por el telescopio; como siempre, gracias a sus profesoras se consiguió restablecer el orden y continuaron disfrutando de ver pájaros y de usar los prismáticos.

Niño mirando con prismáticos

Un niño mira con los prismáticos mientras otro le observa

Llegó el turno de los pequeños. Si casi no sujetan los bolis, ¿cómo iban a hacer con los prismáticos? ¿Cómo les explicaríamos la forma de utilizarlos? ¿Cómo enseñarles a usar el cuaderno de campo? Regresaban los nervios y esta vez no teníamos Trankimazin.

Niños manejando una guía de aves

Tres niños manejan una guía de aves

Pues sí, finalmente usaron el cuaderno de campo para dibujar árboles y grandes pájaros, que colorearían al regresar de la salida. Y también utilizaron los prismáticos e incluso el telescopio, nos parecía increíble. Incluso nos atrevemos a decir que disfrutaron de la actividad.

Niñas mirando por un telescopio

Un grupo de tres niñas observa pájaros con prismáticos y telescopio

Una vez terminamos con todos los grupos llegó el turno de las despedidas y de los agradecimientos a todas las profesoras y a José Manuel por la labor desempeñada. Por fin pudimos deshacernos de la medicación: éramos capaces de andar por los pasillos del colegio sin los temblores del primer día, nos habíamos liberado.

Una gran experiencia para todos: niños, profesores y, sobre todo, nosotros.