Así se desarrolló el curso de iniciación a la ornitología en Bejes

El pasado fin de semana, del 26 al 28 de mayo, impartimos un curso de iniciación a la ornitología en el Albergue La Aldea de Bejes. Los objetivos del curso eran aprender a identificar aves, conocer un poco acerca del mundo de estos animales tan necesarios y, sobre todo, pasar un fin de semana en contacto con la naturaleza.

Bejes

Bejes, al amanecer

La organización corría a cargo de Begoña y Miguel, que se encargaron de que todo estuviese a punto. Gestionan el albergue de Bejes, un pueblecito fantástico en la vertiente cántabra de los Picos de Europa. Recomendamos a todo el mundo que pase unos días por allí, saldrá encantado. Tuvieron todo muy bien organizado, incluso los horarios de lluvia, que al producirse de noche, no impidió nunca la actividad en el exterior. Begoña se encargó de los banquetes, no se puede llamar de otra forma a esos platos tan ricos y abundantes que nos preparó. Por su parte, Miguel nos hizo de guía por los montes próximos a Bejes, además de amenizar los ratos de ocio con infinidad de anécdotas y graciosos toques de humor.

Este curso se dirigía a personas con inquietud por conocer un poco acerca de nuestros vecinos alados, pero también se apuntaron Luis y Gabriela, que ya saben mucho de aves y decidieron disfrutar del fin de semana en un entorno nuevo, intentando ver algunos pájaros que no tenían en su lista de avistamientos.

Observando buitres

Observando un nido de buitres, al otro lado del valle.

El resto de participantes, Isa, Pepe, Susi, Paco y Yolanda eran primerizos en estas artes. Nuestra mayor preocupación era que aprendiesen cómo iniciarse y a la vez pasaran un fin de semana divertido. Los temas a tratar eran: cómo usar los prismáticos, cómo manejar las guías de aves y grandes dosis de paseos por el monte para poner en práctica toda la teoría aprendida en el albergue.

Una característica que tienen los pájaros de bosque es su capacidad para no estar quietos más de tres segundos en una ramita, lo cual hace mucho más difícil la identificación, sobre todo cuando estás aprendiendo y no te da tiempo a ver prácticamente ningún detalle del pájaro. A veces ni tan siquiera les daba tiempo de localizar al pájaro a través de los prismáticos. Pero, en algunas ocasiones, hubo ciertos individuos que decidieron colaborar para que los principiantes pudiesen practicar a identificarlos, viendo detalles que luego les ayudaban a encontrarlos en las guías.

Consultado la guía de aves

Consultando la guía de pájaros. ¡Trabajo en equipo!

Cuando ésto se producía, se daba un momento mágico: las caras de los participantes se iluminaban al saber que habían acertado en su identificación. Hubo otros momentos en que no acertaron, es lo normal al principio, pero incluso en muchos de esos momentos estuvieron disfrutando de poder conocer tantas cosas de estas aves en las que antes no se habían fijado.

Recuerdo un pinzón que se quedó posando en un árbol muy próximo a nosotros, tan tranquilo que dio tiempo de montar el telescopio terrestre, apuntarle, enfocarlo y todos pudimos observarle a través de esta lente. Pudieron apreciar al detalle las coloraciones del plumaje, su pico y sus ojos. Parecía que estaba contratado por la organización para realizar esa actuación. En ese momento, los ojos de los participantes se iluminaban al dejar libre el telescopio para el turno siguiente. Los comentarios de todos al terminar la observación eran muy motivadores a seguir buscando y observando.

Pinzón vulgar

Un pinzón descansa en la rama de un plágano.

Finalmente, tras el banquete del domingo, se clausuró el curso con las despedidas de todos y las promesas de comprar una guía de aves y continuar con lo aprendido en el fin de semana. Por nuestra parte, hemos quedado encantados al conseguir que todos vuelvan a sus casas con una nueva forma de ver a nuestros vecinos alados y además hayan podido pasar dos días únicos en los Picos de Europa.

Esperamos que, tarde o temprano, volvamos a verles y nos cuenten nuevas vivencias de este mundillo que tantas satisfacciones te da.

Chochín

Chochín posado en unos cables.

A continuación os dejamos una lista de lo que pudimos ver, unos mejor que otros. Probablemente falte alguno en la lista:

– Alimoche común. Neophron percnopterus.

– Buitre leonado. Gyps fulvus.

– Águila real. Aquila chrysaetos.

– Vencejo común. Apus apus.

– Pico picapinos. Dendrocopos major.

– Golondrina común. Hirundo rustica.

– Avión roquero. Ptyonoprogne rupestris.

– Bisbita arbóreo. Anthus trivialis. Nos costó horrores identificarlo. Gracias, Luis!!

– Lavandera blanca. Motacilla alba.

– Mirlo-acuático europeo. Cinclus cinclus.

– Chochin común. Troglodytes troglodytes.

– Acentor común. Prunella modularis.

– Petirrojo europeo. Erithacus rubecula.

– Colirrojo tizón. Phoenicurus ochruros.

– Colirrojo real. Phoenicurus phoenicurus.

– Tarabilla común. Saxicola rubicola.

– Mirlo común. Turdus merula.

– Curruca capirotada. Sylvia atricapilla.

– Mosquitero común. Phylloscopus collybita.

– Papamoscas gris. Muscicapa striata.

– Herrerillo común. Cyanistes caeruleus.

– Carbonero común. Parus major.

– Trepador azul. Sitta europea.

– Agateador común. Certhia brachydactyla.

– Urraca. Pica pica.

– Corneja común. Corvus corone.

– Gorrión común. Passer domesticus.

– Pinzón vulgar. Fringilla coelebs.

– Serin verdecillo. Serinus serinus.

– Pardillo común. Carduelis cannabina.

– Camachuelo común. Pyrrhula pyrrhula.

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