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TODA UNA EXPERIENCIA EN UN COLE

Queremos contaros la experiencia que hemos tenido en el CEIP Tudela Veguin, un pequeño colegio que recibe los niños de la zona. Se trataba de hacer dos talleres con TODOS los niños del Centro: 11 niños de infantil, 12 de 1º y 2º de Primaria y 15 de 3º, 4º, 5º y 6º de Primaria. Ya de entrada nos llamó mucho la atención el interés de José Manuel, director del colegio: estaba ilusionado con lo que le ofrecíamos, se nota que vive la profesión, perdón, la vocación.

Por nuestra parte, no sabíamos cómo se nos iba a dar este formato; con tantos niños mezclados, la verdad es que estábamos un poco inquietos, por no usar términos escatológicos. Eso por no hablar del hecho de enfrentarnos a dar los talleres con niños de 3 años, que los pobres apenas pueden sujetar los bolígrafos.

Monitora explicando en un taller de cajas nido

Una monitora explica una fase de la construcción de una caja nido

El taller se componía de dos partes: el primer día construiríamos 10 cajas nido entre todos los alumnos, divididos en dos grupos, infantil, 1º y 2º de una vez y el resto en otro grupo. El segundo día colgaríamos tres cajas, una correspondiente a cada ciclo, elegidas por votación de los participantes; después de colocar las cajas daríamos un paseo ornitológico.

Cuando se presentaron todos los niños del primer grupo aparecieron los primeros sudores fríos. ¿Cómo se maneja a un grupo tan dispar? ¿Cómo les cuentas tu temario y consigues llamar su atención? Y, la más importante, ¿dónde está el servicio?

Nos dejaron utilizar el aula de música para realizar los talleres, nosotros pensábamos que mucha música habría que poner para calmar a esas fieras. Acompañando a los niños vinieron sus profesoras y en un momento el aula se llenó de gente. Desde este momento tenemos que dar las gracias a todas las docentes del Centro, no habría sido lo mismo sin su valiosa y generosa aportación.

Niños haciendo cajas nido

Las profesoras supervisan a los niños mientras fabrican las cajas

Curiosamente, el arranque fue muy tranquilo. Nuestro método es intercalar videos con la fabricación de las cajas, para que no se cansen mucho y aguanten las dos horas de taller sin que se les haga pesado.

A medida que íbamos avanzando en las cajas nos íbamos tranquilizando, ya no tartamudeábamos tanto y nos fluían mejor las palabras. Veíamos que los niños se centraban con mucho interés en esta actividad. Las profesoras, que les conocen a la perfección, no paraban de colaborar echando una mano donde no llegábamos nosotros. Llegamos a ver incluso sonrisas en los rostros de los niños.

Niños haciendo cajas nido

Los niños pintan las cajas en varios grupos

La experiencia con el segundo grupo fue mucho más tranquila, no tuvimos que utilizar más medicamento para calmar nuestros nervios. Hicieron sus cajas con mucho interés, además no paraban de hacer preguntas acerca de los videos que les poníamos.

Finalmente se realizó la votación para elegir la mejor caja de cada grupo, que sería la que se colocaría en el siguiente día.

Cajas nido pintadas

Estas son algunas de las cajas que pintaron

El segundo día teníamos que salir a colocar las cajas y a dar un paseo donde pudieran iniciarse en el mundo ornitológico. Esta vez se dividieron en tres grupos: infantiles en uno, 1º y2º en otro y resto en otro.

Primero fue el turno de los mayores; como era de esperar, mostraron mucho interés en manejar los prismáticos y disfrutaron mucho al usar el telescopio terrestre. Regresamos al centro con la misión cumplida: disfrute y aprendizaje de una tacada.

Grupo de niños junto a caja nido colgada

Un grupo de niños posa junto a una caja nido que han colocado en un árbol

Con los de primero y segundo también iba a ser fácil, están en esa edad en que casi todo les llama la atención. Colocamos la caja en otro árbol y luego comenzaron las peleas para ver por el telescopio; como siempre, gracias a sus profesoras se consiguió restablecer el orden y continuaron disfrutando de ver pájaros y de usar los prismáticos.

Niño mirando con prismáticos

Un niño mira con los prismáticos mientras otro le observa

Llegó el turno de los pequeños. Si casi no sujetan los bolis, ¿cómo iban a hacer con los prismáticos? ¿Cómo les explicaríamos la forma de utilizarlos? ¿Cómo enseñarles a usar el cuaderno de campo? Regresaban los nervios y esta vez no teníamos Trankimazin.

Niños manejando una guía de aves

Tres niños manejan una guía de aves

Pues sí, finalmente usaron el cuaderno de campo para dibujar árboles y grandes pájaros, que colorearían al regresar de la salida. Y también utilizaron los prismáticos e incluso el telescopio, nos parecía increíble. Incluso nos atrevemos a decir que disfrutaron de la actividad.

Niñas mirando por un telescopio

Un grupo de tres niñas observa pájaros con prismáticos y telescopio

Una vez terminamos con todos los grupos llegó el turno de las despedidas y de los agradecimientos a todas las profesoras y a José Manuel por la labor desempeñada. Por fin pudimos deshacernos de la medicación: éramos capaces de andar por los pasillos del colegio sin los temblores del primer día, nos habíamos liberado.

Una gran experiencia para todos: niños, profesores y, sobre todo, nosotros.